La Luna… ¿Es hueca?

La luna hueca

Ya hablamos de la teoría de la Tierra hueca en otro artículo, pero hay quienes defienden que la Luna también es hueca. ¿Es esto posible? Pues bien, existen algunos datos que podrían apoyar esta teoría, veamos cuáles son.

Oyen campanas, y no saben dónde

La prueba más tangible para sustentar esta teoría procede de la propia NASA. Al parecer, cuando fueron a la Luna, tema cuya veracidad no vamos a tratar aquí, dejaron allí algunos sismógrafos, y estos han detectado que tras el impacto de un meteorito la Luna vibra a la misma frecuencia que una campana, sonando y tambaleándose toda a la vez; el hecho de que la vibración y el sonido se propaguen a la vez por toda la superficie de la Luna solo se explicaría porque esta estuviera hueca.

NASA Luna hueca

Por otro lado, esos mismos sismógrafos son los que aportan los datos para refutar esta teoría, asegurando que la Luna tiene una corteza de unos 45 kilómetros, un manto, y un núcleo cuyo radio ronda los 350 kilómetros.

Vaya, lo han vuelto a hacer: NASA, misiones dudosas, datos dudosos, contradicciones…

Pueblos prelunares

El otro gran argumento de esta teoría son las referencias históricas. Existen multitud de referencias en las culturas antiguas a los pueblos prelunares. Desde Aristóteles, que habla de los Pelagianos, habitantes de Arcadia antes de que llegaran los griegos, y a los que se denomina proselenes por estar allí antes de que apareciera la Luna; hasta la tradición oral de algunos indios americanos, cuya historia se remonta a antes de que la Luna existiera; pasando por salmos bíblicos que mencionan los tiempos en los que aún no había Luna.

Antiguo mapa de la luna (1842)

Cabe la posibilidad de que estas afirmaciones sean solo un recurso literario, una forma de atribuir una gran antigüedad a las sociedades de las que hablan; pero en caso de que fueran ciertas, el hecho de que existieran sociedades humanas antes de la aparición de la Luna, invalida todas las teorías científicas acerca de su formación, y nos deja en un escenario en el que la Luna habría llegado a nosotros hace unos doce mil años. ¿Capturada por la gravedad, o conducida hasta nosotros?

Los cráteres de la Luna

Por último, está el tema de los cráteres. En las imágenes que podemos ver en las que se aprecian los impactos de meteoritos sobre la superficie de la Luna, cabría esperar un comportamiento similar a los cráteres que se forman en la Tierra, generando una enorme concavidad, pero esto no sucede. En la Luna, los cráteres son mucho menos profundos y más planos, como si su superficie fuera muchísimo más dura que la de la Tierra… o como si tras la superficie de roca hubiera una capa metálica que amortigua los golpes. Esto explicaría el sonido de campana, y las referencias a pueblos prelunares, pues la Luna sería un satélite artificial colocado ahí por alguien.

Cráteres lunares

Y si la Luna es artificial, ¿quién la puso ahí?

Hasta este punto nos encontramos con una teoría que se puede defender argumentando, puedes compartir o no esos argumentos, pero existen. A partir de aquí ya todo se enturbia y la falta de pruebas hace que cada cual utilice esta teoría para reforzar otras en las que creía previamente. Para unos es la nave en que vinieron los Annunaki, y que quedó abandonada tras sus guerras internas; para otros es el centro de operaciones de los reptilianos; hay quienes, más sosegados, afirman que simplemente es la prueba puesta ante nuestros ojos de la existencia de civilizaciones extraterrestres, que nos enviaron ese satélite. El refugio de los atlantes, un satélite espía de otro mundo, un satélite elevado por una civilización terrestre anterior a la nuestra… y afortunadamente también hay muchos que defienden que, en caso de ser hueca o artificial, no tienen ni idea de qué podría ser.

Investiga y saca tus propias conclusiones.

Jorge Ramos

Jorge Ramos es un escritor palentino que se dedica a impartir talleres de escritura creativa. Ante la pregunta de ¿por qué siempre llegan al poder los peores de entre nosotros? comenzó a investigar y terminó adentrándose en el mundo del misterio. Entre otros títulos, es el autor de Las tres vidas de Nadie.

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